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miércoles, 4 de septiembre de 2013


transexualidad

SOCIEDAD

Transexual a los once años

Día 04/09/2013 - 11.23h

Un joven canadiense asegura sentirse «atrapado en el cuerpo de otra persona». Con tan solo tres años se preguntaba cuándo sería un chico

Cuando Wren Kauffman, canadiense de once años, vuelva esta semana a la escuela será la primera vez que muchos de sus compañeros de clase lo vean como un niño. Él nació niña, pero gracias al apoyo de su familia está preparado para empezar una nueva vida con el género que cree que debería haber nacido, según recoge «Daily Mail».
Aunque Wren supo desde muy joven que era diferente, a sus padres les llevó algo más de tiempo darse cuenta de que su hija quería ser un niño. «Es como estar atrapado en el cuerpo de otra persona en el que no quieres estar», declaraba el joven a CTV News. Ya desde pequeño disfrutaba disfrazándose como sus héros de cómic y llevaba el pelo corto. Con tan solo 3 años preguntó a sus padres cuándo sería un niño. Fue su hermana pequeña la que lo apoyó con ellos.
«Ella me dijo: "¿Sabes mamá?, Wren es un chico y me ha dicho que te lo diga"», declaró Wendy Kauffman a «680 News». La pequeña solo tenía seis años cuando se lo contó. Se había dado cuenta mucho antes de que sus padres lo hicieran.
El chico, con tan solo nueve años les dijo a sus progenitores: «Yo sé que soy diferente, me siento diferente cada día. No puedo ser una chica y ser feliz». Ahora su madre se lamenta: «Cuando pienso en ello, me da pena no haberlo escuchado antes». En cuanto lo comprendieron no dudaron en darle todo su apoyo e investigar cómo podrían ayudarle. De momento y hasta los 16 años retrasarán la pubertad mediante medicamentos. Entonces podrá decidir si recibir las hormonas masculinas, pero no podrán operarle hasta que cumpla los 18 años.

domingo, 1 de septiembre de 2013


TRANSEXUALIDAD

Yo lloré viendo la película de Tomboy

31 de agosto de 2013 a la(s) 18:13
Y también me equivoqué con mi hijo al principio (como en la película). Él me decía que le tratara como niño y yo le decía que si no tenía pene es porque no era un niño. Llegué incluso a enfadarme alguna vez con él porque se ponía muy pesado e insistía mucho. Mi hijo nunca fue un niño desgraciado. Con él nunca he tenido los problemas que sí he tenido con mi hijo mayor. Sin embargo la profesora de infantil ya me decía que tendía a despistarse muchísimo, que a veces parecía desconcertado cuando le preguntabas, como si acabara de despertar. Con el tiempo estos episodios fueron aumentando hasta el punto de que no era capaz de concentrarse en nada: trastorno por déficit de atención llegaron a diagnosticarle, porque sí, le llevé primero al psicólogo y luego al psiquiatra. Pero él seguía cantando, jugando y riendo como cualquier niño. Tal vez le costaba cada vez más jugar con otros niños, pero porque se negaba a jugar con las niñas que se acercaban a él y los niños le iban rechazando conforme mayores se hacían (con la edad los prejuicios sexistas van calando más hondo). Empezó a ponerse agresivo. Si no le admitían en sus juegos él pretendía imponerse. Ese aislamiento que se iba produciendo poco a poco empezó a afectarle. Mi hijo tiende a no exteriorizar su angustia, con lo que empezó a tartamudear, a tener infinidad de tics (que iban cambiando: con las manos, con los ojos, con la boca, haciendo ruiditos, con el cuello, cualquier músculo era bueno para tener un tic), a tener pesadillas y a orinarse de nuevo por la noche (no todas las noches, pero sí una o tal vez dos en semana). Por supuesto que todo eso se lo explicábamos a la psiquiatra, cómo iba empeorando y no sabíamos qué pasaba. Todo lo achacábamos a falta de autoestima y al déficit de atención. Que fuera muy "masculina" no fue nunca relevante en esas charlas, nunca se le prestó atención aunque lo referí. Como también le conté que lo coloreaba todo en negro o en un tono oscuro: marino, marrón... Que se vestía de niño, que rechazaba absolutamente vestirse de niña, que cuando se duchaba no quería que le lavásemos ni le tocásemos los genitales de ninguna manera (llegó a ponerse tan pesado con esto que llegué a pensar que podía haber sufrido abusos, así que le miré más de una vez por si lo tenía irritado y le prohibí ir con su hermano mayor y sus amigos), que cuando jugaba adoptaba el rol de chico, que se dibujaba como un chico, en fin, todo. Nadie me dijo que todos los "síntomas" podían estar relacionados. Y lo más gracioso es que me decían que no entendían por qué llevaba a "la niña" al psiquiatra, porque se le veía bien, feliz, alegre, "extrovertida"...

Cuando admitimos que tal vez fuera un niño transexual y le dije que yo le querría igual si era un niño y que le trataríamos como él prefiriera, buah, fue increíble. Cada día era el mejor día de su vida: porque había entrado al baño de los chicos en el supermercado, porque le había comprado unos bóxers, porque le había cortado el pelo, porque la abuela le había llamado David, porque... por todo! Quisimos ir despacio, tratarlo como chico sólo en casa y con la familia para ver cómo se iba desenvolviendo y si se le "pasaba". Pero él pedía más, y yo le veía tan eufórico que... ¿Por qué iba a decirle que no? ¿Para que la sociedad no le dañara? ¿Para que no le trataran mal? ¿Para que no le señalaran con el dedo? Pero, siendo sincera conmigo misma, ¿de verdad mi hijo era tan feliz como yo creía? Entonces, ¿por qué estaba tan eufórico ahora que le tratábamos como un niño si antes de todos modos ya vestía como niño y jugaba solo a juegos de niño? ¿Por qué esa diferencia si ya lo tenía todo salvo ese tonto detalle de tratarle en masculino? Siendo sincera conmigo misma, ¿no le estaban señalando con el dedo ya por ser tan "machorra"?, ¿cuánto me contaba de lo que le hacían y decían en el colegio?, ¿de verdad iba a ser mejor para él seguir como niña machorra que como niño transexual?, ¿para él o para la sociedad?, ¿le tratarían mejor o peor?. Y pensé: "Tal vez le traten igual de mal pero al menos tendrá ese punto de felicidad que le está dando ser tratado como niño; si no le permito vivir como niño lo pasará igual de bien o de mal en sociedad pero le estaré privando de ese *extra* de felicidad".

Pero dudaba, oh madre mía si dudaba, y no sabía a quién preguntar para asegurarme de si lo estaba haciendo bien o mal. ¿Y si esto es pasajero y "deja de jugar" y me dice que en realidad es una niña? Pero entre mi marido y yo nos dimos la respuesta: "Si al final es una niña pues mejor para "ella", no tendrá que hormonarse para el resto de su vida y tendrá más facilidades y menos obstáculos". Porque realmente eso lo "peor" que podría pasar, que con el tiempo dijera que no, que es una niña. O sea, que lo peor sería lo mejor. Y mientras tanto, mientras dice que es una niña o no, es feliz. Su felicidad es la que nos da la medida de si lo estamos haciendo mal o bien. Pero, ¿y la sociedad?, ¿qué dirían los demás? Los demás ya van a hablar antes, durante y después. Si son comprensivos se les explica y lo entenderán, si no, lo hagas como lo hagas lo censurarán.

En el fondo se trata de que nos quede claro que nada de lo que hagamos (se lo permitamos o se lo neguemos) va a variar el que nuestros hijos sean o no transexuales. Si lo son, lo serán siempre. Si no les hemos dejado vivir antes como lo que son, lo sufrirán más (no queramos cerrar los ojos a esto porque lo sufrirán más, sólo hay que entrar en grupos de personas transexuales y leerles para ver cuánto han sufrido viviendo escondidos, negándose, hasta el punto de no saber ni qué son). Así que el consejo que yo siempre doy a las familias es que se les digan a sus hijos que se les querrá sean lo que sean, niños o niñas, y que se les tratará como ellos quieran y al ritmo que ellos quieran. Si son transexuales saldrán ellos solitos a la luz una vez que se les deja esa puerta abierta. Si no lo son, pues no lo son y ya está. Y los padres debemos estar ahí para acompañarles, para que se sientan protegidos, para enfrentarnos por ellos, para defenderlos, para enseñar a la sociedad que no se puede tratar mal a nadie por ser diferente (aunque esa diferencia sea tener una identidad de género distinta o una expresión de género distinta), a dejar claro a todo el mundo que la víctima NUNCA es la culpable, que a un niño que es acosado no se le puede echar la culpa por no ser como los demás. Para eso estamos.

lunes, 26 de agosto de 2013


Un niño grande

A los catorce años, Skylar, en el momento del nacimiento se le asigno que era una niña, a los dieciséis años, adoptó el nombre de un niño, comenzó a tomar testosterona y se hizo una mastectomía. No trate de ser el "hermano macho", dice ahora a los niños. Fotografía de Dukovic Pari.

Para las personas mayores de la escuela secundaria como Skylar-que viven en los suburbios prósperos tienen cariñosos padres, asistir a buenas escuelas, y obtener excelentes calificaciones, mientras estudia sus transcripciones con las actividades extracurriculares-la parte más difícil de la solicitud de la universidad es a menudo el ensayo personal. Se les pide normalmente para escribir sobre una experiencia que cambia la vida, y, si su infancia ha sido felizmente libre de drama, que se encuentren mirando a una pantalla en blanco durante mucho tiempo. Esto no fue un problema para Skylar.

Skylar es un niño, pero a él se le asignó el género de una niña, y vivió como tal hasta la edad de catorce años. Skylar podría decirlo de otra manera: él cree que, a pesar de sus carácteres biológicos, que el se sentía  un niño todo el tiempo. Él acababa de cargar con un cuerpo que requiere ajustes médicos y quirúrgicos para que pudiera reflejar el género se autopercibía de sí mismo. A los dieciséis años, comenzó a recibir las inyecciones de testosterona cada dos semanas, justo antes de cumplir los diecisiete años, tuvo una doble mastectomía. La pregunta de ensayo para la Universidad de Chicago, donde Skylar presentó una solicitud a principios de acción, invitó a los estudiantes a describir su "archienemigo (ya sea real o imaginaria)." La respuesta de Skylar: "las ideas pre-formadas de lo que significaba tener dos cromosomas X . "No importa lo que la gente pensaba que veían cuando miraban fijamente, Skylar escribió, él sabía que "que no era una chica ".

Skylar es un FTM, " persona transgénero, una categoría que ha ido creciendo en visibilidad en los últimos años. En el pasado, los hombres trans que deseaban vivir de acuerdo a su identidad, rara vez buscaban la cirugía, en parte porque podrían "pasar" con bastante facilidad en público, hoy en día, hay un deseo de transformación más profunda. Skylar tomó hormonas y fue sometido a "cirugía de la parte superior" a una edad mucho más joven de lo que hubiera sido posible hace una década. Sin embargo, en su nueva forma, no hace el trabajo de venir a través como convencionalmente masculina. Al igual que muchas personas "trans" de su generación, que se siente cómodo con cierta ambigüedad de género, y no se siente la necesidad de ser, como él dice, un "hermano macho." Aún no está seguro si va a hacer la reconstrucción genital cuando sea mayor.

Skylar vive en un afluente, ciudad boscosa cerca de New Haven, un enclave liberal que nadie desafió seriamente su decisión de cambiar de género. Algunos de sus compañeros incluso expresaron una cierta envidia. Como explicó en su ensayo de solicitud, los compañeros le decían: "Esta es la esencia fundamental de lo que eres, Skylar. Usted no puede conseguir posiblemente a través de una aplicación completa universidad sin sacar el tema. (Irónicamente, yo no tengo.) Esta será su boleto en la escuela de sus sueños. "Fue una actitud que irrita Skylar, porque, escribió," por fin he llegado a un punto en mi vida donde mi transición no está consumiendo mi vida ".

Muchos chicos trans tienen un tiempo muy difícil. Ellos son intimidados en la escuela, rechazados por sus familias y enviados a la marginal-incluso desesperadas vidas. Los adolescentes que se identifican como transgénero parecen estar en mayor riesgo de depresión y suicidio. Sin embargo, la historia más fluida de Skylar es cada vez más común. Los padres de clase media de hoy tienden a ayudar activamente a sus hijos a instalarse en un camino en la vida, y con frecuencia se suscriben a la idea de que la "intervención temprana" es la mejor para todo tipo de condiciones. Muchos terapeutas han comenzado a hablar de incluso los más pequeños como transgénero (una categoría que algunos médicos de las generaciones pasadas se han aplicado a ellos). Y la cirugía plástica, los tatuajes y piercings han hecho que la gente más a gusto con la modificación del cuerpo. En este contexto, la cirugía de género en la infancia tardía puede no parecer extremo. Debido a que este cambio está ocurriendo tan rápido, y en medio de una oleada de atención de los medios en su mayoría positivas, puede ser difícil de reconocer lo que es un experimento social radical que es.

Transgénero ha sustituido a la confusión entre la orientación homosexualidad como la nueva frontera de los derechos civiles y activistas trans se han convertido en vocal y organizada. Alice Dreger, bioético e historiador de la ciencia en la Universidad de Northwestern, dice: "El recurso a la intervención y la franqueza de la comunidad transgénero están causando mucha más gente a verse a sí mismos como transgénero, y en edades más jóvenes." Una encuesta reciente de treinta quinientos transexuales estadounidenses descubrieron que, cuanto más joven de los encuestados, más probable era que se tenía "el acceso a las personas transgénero y recursos a una edad temprana", y que se han identificado como trans a una edad temprana. En una encuesta de seguimiento, más de dos tercios de los encuestados de entre dieciocho y veintidós años dijeron que habían conocido otras personas transexuales antes de adoptar la identidad de sí mismos, en comparación con una cuarta parte de los cincuenta y tres años de edad.

Un niño de hoy en día que no ha cumplido con otros jóvenes transgénero pueden fácilmente encontrar en la cultura popular y los medios sociales. Estos personajes aparecen en "Glee" (por supuesto) y en "Degrassi." En Internet, Tumblrs y Listservs y miles de videos de YouTube crónica de las transiciones de género de los adolescentes. Tiro a Webcams borrosas en el sótano de la familia o en desordenadas y dormitorios poster cubiertas, que se asemejan a diversas diarios, manuales, videos musicales, y manifiestos. La primavera pasada, Warren Beatty y Annette Bening hijo de Stephen, nacido Kathlyn-atrajeron la atención después de hacer un vídeo de sí mismo para el sitio Somos felices Trans. Stephen, entonces veinte años y estudiante de segundo año en el Sarah Lawrence College, explicó que, a los catorce años, había "transición social", la adopción de su nuevo nombre y asistir a la escuela cuando era niño. Su monólogo era elegante, caprichoso y cargado de jerga. "Me identifico como un transexual, un escritor, un artista, y un tipo que necesita un corte de pelo", dijo. Reveló que él estaba tomando testosterona, mientras que "la presentación de una manera fatal", agregando, "Es bueno para que finalmente sea capaz de tener mi identidad visible para las personas."

domingo, 4 de agosto de 2013


Una madre pide que le hagan un nuevo DNI a su hija trans de seis años

Nació con genitalidad masculina, pero enseguida se identificó como nena y pidió que la llamen con un nombre femenino. En el jardín aceptan su condición, pero en su documento sigue siendo un chico. La mamá le envió una carta a la presidente Cristina Kirchner 
 
"A los 18 meses, cuando empezó a hablar, me decía: 'Yo nena, yo princesa'. Quería tener el cabello largo y para simular se ponía trapos en la cabeza. pedía que le compraran muñecas. Me pedía mis polleras, mi ropa, y se las quería poner", recuerda la mamá de Lulú, una nena transexual de seis años que nació con genitalidad masculina, pero que nunca se reconoció como tal. 
A los cuatro años eligió un nombre femenino y pidió que la llamaran así. De lo contrario, avisó, no pensaba contestar. 
Lulú -nombre ficticio para salvaguardar la identidad de la nena- vive en un hogar humilde del conurbano bonaerense, junto a su madre y su hermano mellizo. Hace un tiempo su padre los abandonó. Al darse cuenta que las actitudes de su hija no eran juego, buscaron asistencia de todo tipo. Pediátras, neurólogos, psicólogos seguramente encontrarían la respuesta. La solución al "problema". 
Uno de esto últimos, les dijo que a la nena le faltaba presencia paterna. Que le sacaran la ropa de mujer y le explicaran que era un varón. "Fue un desastre -cuenta la mamá-. Mi hija vivía destrozada."
Ante la situación, la nena se atormentaba. Le sacaban la ropa de mujer y se ponía un cesto con puntillas. Se metía debajo de la cama, lloraba y lloraba durante horas. 
El papá no lo podía tolerar: "Yo no voy a tener un hijo puto", decía. Y cada vez que sus amigos visitaban la casa escondía a su propio hija. 
La desesperación de la madre dió un vuelco el día que vió un documental de la National Geographic sobre una nena transgénero de los Estados Unidos. 
"Fue como si me pasara una topadora por encima. Era la historia de mi hija. Ahí entendí que era una nena trans. Que su identidad era la de una nena. Lloré veinte días. Y reaccioné: Si quiere ser princesa, yo la voy a ayudar", explica para Página/12.
Pero había que sortear un gran número de dificultades. En el jardín de infantes, por ejemplo, donde Lulú se agrupaba junto a las nenas. Les acariciaba el pelo, quería tenerlo largo, como ellas. Tampoco quería ir al baño y hasta se hacía pis encima, porque no quería que le vieran el pito.
Finalmente, la familia encontró ayuda  a través del Programa de Atención Integral para Personas Trans del Hospital Durand, donde fue asistida por la psicóloga Valeria Pavany un equipo terapéutico. 
Allí les explicaron que Lulú no tenía una "formación delirante" ni una "personalidad psicótica". Recibieron la confirmación de que tenían una hija trans. Y les encomendaron"dejarla ser".
Ahora lograron anotar a la nena en un jardín de infantes que la acepta, fue inscripta con su nombre de varón por cuestiones legales, pero en las planillas figura son el nombre que eligió. 
Ahora la madre inició el trámite para un nuevo DNI que contemple la condición de mujer de Lulú, tal como establece la Ley de Identidad de Género. Para el caso de los menores de 18 años, la solicitud del trámite deberá ser efectuada a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor, algo que no será difícil conseguir. 
Sin embargo, ella y el representante legal de la nena fueron citados por un asesor de incapaces que les denegó el pedido, aduciendo que la niña es muy pequeña. Ahora deberán iniciar una demanda judicial para que un juez decida. Mientras tanto, ella le excribió una carta a la presidente Cristina Kirchner para que la ayude con el trámite.
"Es muy duro llevarla a una guardia porque tiene 39 grados de fiebre y que la vean con dos colitas y pollera, y en lugar de fijarse qué le pasa, la miren raro porque en el documento tiene nombre de varón", lamentó la mamá.
 
NOTA: Se han modificado terminologías que en la nota original no respetan la identidad sexual de la nena que siempre fue de niña.

El militar que se transformó en mujer tras 20 años de servicio

 Viernes, 2 de agosto de
 
Beck decidió revelar que era transexual al retirarse de las fuerzas armadas de EE.UU.

Chris Beck pasó 20 años trabajando de forma encubierta en líneas enemigas como miembro de los Navy Seal, la unidad de élite de la marina de Estados Unidos que realiza operaciones especiales o comando.
Pero el oficial condecorado siempre ocultó un secreto mucho más personal; desde su niñez, sintió que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre.

Como integrante de los Navy Seal, el mundo de Chris era rudo, machista y algunas veces violento. Participó en misiones encubiertas en el Océano Pacífico y en Medio Oriente y luchó junto a miembros del SAS (Special Air Service) de Reino Unido, que forma parte de las fuerzas especiales británicas. Esto último ocurrió en el río Shatt al-Arab -que desemboca en el Golfo Pérsico- durante la invasión a Irak en 2003.
Pero en febrero de este año, cuando había transcurrido más de un año desde su retiro de las fuezas armadas, cambió la foto que tenía en su perfil de LinkedIn y la reemplazó por la de una mujer sonriente, alta y de cabello oscuro, con la bandera de EE.UU. como fondo.
"Me estoy quitando todos mis disfraces y anunciándole al mundo mi verdadera identidad como mujer", escribió. Chris se había convertido en Kristin.
Mientras esperaba para saber cual sería la reacción de sus colegas ante la noticia, Kristin sabía que no había manera de retractarse de su decisión de hacer pública su historia personal.

Integridad, lealtad y confianza

El exoficial pasó 20 años trabajando de forma encubierta en líneas enemigas.
Los Navy Seal son enviados a las misiones militares más peligrosas y difíciles del mundo. Una de las unidades a las que perteneció Beck, el Grupo Especial de Desarrollo de Guerra Naval -también conocido como Equipo Seal 6- estuvo a cargo de la operación que dio muerte a Osama Bin Laden en Pakistán, en mayo de 2011.
Según las reglas de los Navy Seal, sus integrantes tienen que ceñirse a valores inquebrantables como integridad, lealtad y confianza. Por eso, Kristin temía que sus compañeros la acusaran de deshonrar sus principios al revelar públicamente que era transexual.
Aunque para algunos fue difícil aceptar su decisión, la respuesta que recibió fue abrumadoramente positiva.
"Muchos me dijeron: 'Kris, no entiendo la situación que estás atravesando, pero sé lo que has pasado. Estuviste en el terreno por 20 años e hiciste un trabajo excelente. Te apoyo 100%, espero saber más de ti y verte en nuestro próximo encuentro'", le contó el exmilitar a la BBC.
Consciente de que la noticia se propagaría, Kristin decidió contar su historia antes de que alguien más lo hiciera.
Así fue como decidió escribir el libro "Princesa guerrera: el camino de un Navy Seal para reconocer su transexualidad" junto con Anne Speckhard, profesora de psiquiatría de la Universidad de Georgetown, en Washington. Allí habla de su niñez en un hogar conservador y religioso, de sus intentos para suprimir su verdadera identidad –al comprar a escondidas ropa de mujer y luego botarla- y de sus dos matrimonios fallidos.
"Estaba tratando de vivir tres vidas", dice Kristin. "Tenía una vida secreta con mi identidad femenina, otra con el equipo de los Navy Seal y una más en mi hogar, con mi esposa, hijos, padres y amigos".
"La gente veía fragmentos de mi verdadera personalidad, pero la mayoría no me conocía realmente".

Dolor, cerveza y motos

Integridad, lealtad y confianza son considerados valores fundamentales para las tropas de élite.

La rapidez y agresividad con la que empezaron a actuar las fuerzas especiales de EE.UU. después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, unido a una gran intensidad emocional en lo personal -un aspecto de su vida que, según ella, estaba anulado- le pasó factura en el plano mental. Kristin desarrolló estrés postraumático.
Cuenta que durante muchos años trató de enfrentar el impacto psicológico que tenían tantas muertes y tanto dolor con cerveza, motos y más cerveza.
Sin embargo, reconocer su transexualidad ha tenido un gran efecto en los síntomas que experimentaba debido al estrés postraumático. "Ahora duermo mejor y ya no estoy tan molesta, y eso es sencillamente porque me siento más feliz".
"Muchas personas me han dicho: 'Kris, es la primera vez que te veo sonreír'", comenta la exintegrante de los Navy Seal.
La derogación de la política de las fuerzas armadas estadounidenses conocida como "no preguntes, no cuentes" (Don't ask, don't tell) en 2011 puso punto final a la prohibición de que personas abiertamente homosexuales y lesbianas formen parte de las fuerzas armadas. Sin embargo, esto no se aplicó a transexuales, a quienes se les podría dar de baja si son descubiertos.
Kristin cree que esta política puede -y debería- cambiar. Propone que el personal que siente que pertenece a otro sexo sea designado en función del género dentro de las fuerzas armadas a cambio de cumplir su tiempo de servicio una vez que el proceso de transición haya terminado.
"Es una condición humana. Los militares necesitan dejar de lado el tema del género y mirar a sus integrantes como personas, no como hombres o mujeres, y entender que ese individuo puede hacer un gran trabajo. Puede que yo no sea capaz de participar en misiones como en las que estuve anteriormente, pero puedo hacer otro tipo de trabajos. Podría ser analista de inteligencia o encargarme de la seguridad en un puesto de control".

Ni Conan ni una Barbie


Los Navy Seal son enviados a las misiones militares más peligrosas.

La exmilitar afirma que nadie es perfecto. "No soy Conan el Bárbaro y tampoco soy una Barbie. Todos somos distintos".
Kristin dice que habría preferido que su proceso de transición sexual transcurriera en privado y no en público, pero esto último fue inevitable después de la publicación de su libro.
Añade, sin embargo, que está cumpliendo con su nueva función como portavoz no oficial de la comunidad transexual con el mismo espíritu guerrero que la caracterizó durante su carrera militar, con liderazgo y compromiso absoluto.
"Creo que he salvado varias vidas. He recibido correos electrónicos desgarradores de gente que vive con dolor en medio del prejuicio, y eso hace que lo que estoy haciendo valga la pena".
"También he recibido mensajes de hombres heterosexuales que me agradecen por el servicio que le he prestado a nuestro país. Me dicen que no entendían de qué se trataba la transexualidad, pero que ahora sí", dice Kristin.
"El miedo a lo desconocido es el principal problema, y creo que leer mi libro ha ayudado a desterrar ese miedo. No voy a hacerle daño a nadie, no es contagioso. Sencillamente, soy yo".

martes, 23 de julio de 2013


Mamá, ¿por qué nací chico?



Niños que quieren ser niñas y se comportan como tales. Niñas atrapadas en cuerpos masculinos.¿Sabias que la transexualidad se puede manifestar desde la infancia?.. Los niños transgénero experimentan una desconexión entre su sexo, el de su anatomía, y su género, el cual incluye conductas, roles y actividades. Los índices de transgénero fluctúan entre uno de cada 30.000 personas y uno de cada 10.000, según los diferentes estudios internacionales.


‘Tomboy’ es un término que describe a aquellas niñas que, a temprana edad, adquieren comportamientos masculinos. Precisamente éste es el título de una película francesa de la directora Céline Sciamma que aborda el drama transgénero desde la perspectiva de la infancia, jamás vista antes el cine.



‘Tomboy’ también refleja cómo afronta la familia el problema de identidad sexual de Laure; desde la madre que intenta, con cierta crueldad, hacer lo que considera lo mejor para su hija, hasta el padre que, sin entender a lo que se está enfrentando, intenta ayudar a la pequeña desde la comprensión y el respeto. Los amigos y hasta su propia hermana, desconcertados ante una situación compleja y difícil de asumir.



Todos recordamos la historia de la norteamericana Dannan Tyler. Los padres de Dannan, Sarah y Bill Tyler, explicaron que no sabían qué estaba mal en su hijo ya que, con apenas dos años, insistía en decir que era una niña. El pediatra desestimó cualquier problema y consideró que se trataba de una fase. Sin embargo, los padres percibían la angustia de su hijo y querían ayudarlo.Cuando tenía cuatro años, Dannan preguntó a su madre: "¿Por qué Dios se equivocó cuando me hizo a mí?". También decía que quería cortarse el pene.



Ya a los seis años, el pequeño sufría tanto que amenazó con ahorcarse. Los médicos le diagnosticaron trastorno bipolar, esquizofrenia y dislexia, pero los padres no se conformaron. Pidieron consejo a sus amigos homosexuales y estos le dijeron que quizá su hijo era solo gay. Los padres al fin vieron la luz cuando un terapeuta les habló de los problemas de identidad sexual. La propia Dannan intervino en el programa de televisión para afirmar que ahora es "la que quiere ser".



¿Somos nuestras vivencias, somos nuestros cerebros, somos nuestros afectos? . ¿Qué ingrediente pesa más en la formación de la identidad? “Nuestros chicos no son ni rosas ni azules, más bien pertenecen a diferentes tonos de púrpura”. Éste es el significativo slogan de la asociación TransKids Purple Rainbow, una entidad que apoya a niños transexuales y a sus familiares. 



Son algunos los casos que encontramos sobre pequeños que quieren reafirmar su identidad, como el caso de Coy Mathis. Nació con sexo masculino pero se identificó a sí mismo como una mujer desde que tenía cuatro años. Mathis llevaba varios meses estudiando en su casa desde que el pasado diciembre las autoridades de su colegio informaron a sus padres de que no podría seguir usando los lavabos de niñas y que tendría que utilizar el de niños o los de la enfermería del centro. Sus padres, con la ayuda de la Fundación en Defensa de la Educación Legal para los Transexuales, interpusieron una denuncia alegando que el centro había violado los derechos de Coy y el estatuto antidiscriminación de 2008 de Colorado que se aplica a los transexuales. La justicia se puso de su lado. Según los expertos, la resolución podría tener importantes repercusiones en cuanto a la protección de los derechos de los niños transexuales.



Cuando a un niño se le diagnostica disforia de género a los cinco años y a los doce sigue igual, los padres tienen pocas opciones y deben decidir si se para la pubertad del preadolescente para evitar cirugías y complicaciones posteriores.



Hay médicos en contra de permitir la transición en niños por aquello de que pueden cambiar de opinión, pero otros lo ven como la forma perfecta de evitar tratamientos más complejos e intrusivos, además de evitarles un trauma a los niños. Evidentemente se trata de un complicado dilema al que los padres deben enfrentarse siendo conscientes de que, en cualquier caso, las consecuencias son importantes.



Si éste es un tema polémico también lo es el comportamiento de los famosos porque son un espejo en el que nos miramos todosEs el caso de Willow Smithla hija de los también actores Will Smith y Jada Pinkett que, a sus 12 años, no sólo se especula sobre su bisexualidad, motivado por su manera andrógina de vestir y sus looks imposibles que rozan lo esperpéntico, sino que acaba de sacar al mercado un nuevo videoclip titulado “Summer Fling” (que ha conseguido más de un millón de visitas en You Tube en apenas unos días). Las letras de sus canciones dicen "solo hace unos meses que nos conocemos pero ya lo hacemos" o "me dices que yo soy la número uno y yo te digo que sólo nos estamos divirtiendo". Otra de las críticas contra del video es que ella parece la más joven de todos y que el chico, que interpreta el papel de novio, es evidentemente más mayor que ella, probablemente más de 18 años.



Hay que recordar que Willow lo ve todo desde una perspectiva de 12 años mucho más inocente. Y por ello, habría que llamar la atención de los productores por insistir para que crezca antes de tiempo con letras de canciones inapropiadas para su edad. Sus padres, que siempre se han mostrado muy involucrados en que sus hijos vivan una infancia dentro de lo posible normal y les han protegido de todo aquello que no han creído apropiado para su edad, en esta ocasión no parecen haber estado demasiado atentos. Tampoco lo están si dejan que corran rumores sobre la sexualidad de su hija, más que nada porque le están haciendo un flaco favor a aquellos padres cuyos hijos luchan por reafirmar su identidad y que la sociedad los acepte como tal.

domingo, 21 de julio de 2013


Campamento de chicos y chicas transexuales

En los últimos tres años, el fotógrafo Lindsay Morris ha estado documentando un campamento de cuatro días para los niños y niñas transexuales y sus padres.
El campamento, " Tú eres tú "(el nombre ha sido cambiado para proteger la privacidad de los menores y es también el nombre de la serie Morris), "es para los padres que tienen hijas o hijos que no se ajustan al género asignado al nacimiento y explican que su hijo con  3 años que quiere llevar zapatos de tacón alto y prefiere vivir por el "pasillo" de color rosa en K-Mart y no el "pasillo" de desagradables muchachos oscuros", dijo Morris con una sonrisa.
Es también un lugar para que los padres y los menores se sientan protegidos en un entorno que fomente la libertad de expresión.
"Los menores no sienten que nadie les mirar por encima de sus hombros, y pueden bajar la guardia. Son cuatro días en que nada de eso importa, y están rodeados de familiares que los apoyan ", dijo Morris.
Morris ha declarado que su objetivo fotográfico para el proyecto es "para visibilizar el espíritu de estos menores, ya que brillan." Algunas de las formas en las que se concreta el brillo de los menores es a través del talento, los desfiles de moda en el campo que son populares.
"Algunos practican el talento durante todo el año, y otros crean sus propios vestidos con sus madres o amigos de la familia", dijo Morris. "El foco y el entusiasmo es realmente  increíble. También, puede ser muy emo
cionante para los padres, especialmente para las familias que son nuev
as en el campo y están experimentando este tipo de experiencia y aceptación del grupo por primera vez. "

"Ellos se ven cuestionados en su vida diaria, por lo que es un lugar para que se expresen como se sienten. ... Siento que oímos tantas de las historias tristes y cómo los niños Transexuales se ven desproporcionadamente afectados por la intimidación, la depresión y el suicidio, y se

cuelga de una nube pesada sobre ellos y el tipo de las condena desde el principio. Estoy diciendo que esto es una nueva historia. Esto no es una tragedia ".
Morris espera publicar finalmente un libro de su obra, así como poner en marcha un gran espectáculo multimedia que recorre el país y el mundo para mostrar un nuevo rostro de la juventud transexual. Los niños se ofrecen aquí y en el proyecto de Morris se fotografían con el permiso de los sus padres. Su objetivo final es crear una fundación que recauda fondos para ayudar a financiar el costo de campamento para niños que no pueden asistir. Ella también espera añadir más dimensión al proyecto, para concentrarse en producir más retratos y la documentación de la transición de los niños experimentan al llegar al campamento.
"Me encantaría seguir a los niños hasta la edad adulta y ver qué tipo de relaciones se desarrollan", dijo Morris. "Quiero ser testigo de la evolución, sabiendo de donde empezaron a ver cómo la vida va a jugar para ellos, con suerte feliz, y creo que van a tener una mejor transición a la edad adulta que la generación de proceder ellos."